Vertiginoso hacinamiento
corre raudo al confín del
vacío
la pestilencia del
atardecer
exuda desgano
las miradas se entrecruzan
apuntando al metálico desierto
miles de notas sordas
cantan a lo impersonal
y el opaco reflejo
palidece al calor de
extrañas manos,
de cuerpos chocantes
en el umbral del desprecio
Es el ineludible viaje,
el ocaso de otra jornada.
4 comentarios:
Una cruda visión del viaje ineludible y que sin embargo lo emprendes cada día, es la vida en cada día.
Un abrazo grande
Maffi
No se porque pense en el metro, un abrazo y que tengas un precioso nuevo año 2013!!
Te dije que era y es un escrito urbano, con aroma a ciudad. Tienes ojo para observar lo que te rodea y lo que te acontece, explora por esa veta mi amigo.
Un abrazo inmenso.
Sé a donde vas, por donde y hacia donde, será que comienza el segundo libro con aquel ya nuestro "el último tren", creo que si, por ahí andas poeta.
Abrazo.
Publicar un comentario