lunes, 20 de febrero de 2012

Levedad



La sangre fluye como si importara.

Mientras mi sexo duerme entre manos escarchadas
un futuro incognito colinda con cada respiro,
y abrazado al ser maldito desprecio aires de renuevo.

¿Será que aun no muere la esperanza inútil?
quizás  no sea más que negarse a la repulsiva obviedad.

Sólo una rodilla canta inclinándose ante el nuevo altar
veintiún dedos recorren el camino imaginario
con la levedad de un infinito deseado.

Hoy una repentina obscenidad me invade los ojos

El cuerpo
           
La mente
                       
El alma
                                  
El ser caduco                         de un abril sepultado.

No te duermas

                        No me olvides

Que el día señalado cubriré tu campo de mil rosas
y lloverá de mi en cada rincón de tu piel deseada.

Aunque hoy

La sangre fluye, como si importara.