La sangre fluye como si importara.
Mientras mi sexo duerme entre manos escarchadas
un futuro incognito colinda con cada respiro,
y abrazado al ser maldito desprecio aires de renuevo.
¿Será que aun no muere la esperanza inútil?
quizás no sea más que negarse a la repulsiva obviedad.
Sólo una rodilla canta inclinándose ante el nuevo altar
veintiún dedos recorren el camino imaginario
con la levedad de un infinito deseado.
Hoy una repentina obscenidad me invade los ojos
El cuerpo
La mente
El alma
El ser caduco de un abril sepultado.
No te duermas
No me olvides
Que el día señalado cubriré tu campo de mil rosas
y lloverá de mi en cada rincón de tu piel deseada.
Aunque hoy
La sangre fluye, como si importara.
