jueves, 13 de febrero de 2014

Promesa

Inclinado ante tu altar
lucho contra sombras malditas
que tientan tu imaginación.

Grito tu nombre
                               concedo un deseo
hasta romper la dulce fragilidad
que libera la fiera,
y libo de tu miel
en el panal de tu entrepierna;
es el elixir que hace temblar mi sangre
es el misterio de tu seda,
es tu mirada de ojos cerrados
la que me guía al encuentro
de aquel orgasmo 
                       que aun te debo.