Quieren cabezas los santos inocentes
dueños de la razón, tolerantes de la nada
hipócritas en escarlata.
Esa clase letrada
amos de verdades falsas,
asesinos de conciencias débiles
titiriteros de masas ignorantes.
Discriminan amparados en su lado siniestro
mas no rinden cuentas,
son solo acreedores de un pasado que ya no es.
Y el poder les atrofia la memoria
dan licencia
en pos del olvido que si conviene.
Déjenme en paz
me asquea su disfrazada ambigüedad.
Que la verdad no es más verdad
en su lengua disecada
ni la sangre que justifican en su mano
vale menos que la que en apariencia duele.