En la semana del olvido
amamantaste un deseo
un grito de furia manaba entre tus piernas
mientras bebías del almíbar de mi esencia.
En la semana del olvido
te cogiste con la mano izquierda
y volabas a ese hoy
imposible y paralelo.
En la semana del olvido
un oscuro carruaje
dio luz a tus pupilas
y el océano violeta
rugió entre sueños húmedos.
En la semana del olvido
sólo un recuerdo quedará,
la lujuria contenida
derramada en lecho ajeno
en una cama derrotada
De la semana del olvido
la verdad









