Cautivo de tus ojos pardos
me extravío en la imposibilidad de tu mirada,
solo soy un enjambre de sueños
prisionero en la dictadura de tu pelo
pasajero de minutos veloces
esclavo de mis entrañas que alzan la voz
anhelantes de caer en brazos
de lo irreal.
Pero aun no cruzo el abismo
la luz tenue del frío venidero
me aprisiona en caída libre
y destierro sentimientos
condenándolos a perpetuidad.
Aun así
el pardo sonreír de tu mirada conservo indeleble
es el onírico deseo,
De aquel beso que nunca robé